No importa lo que se invierta en publicidad porque el primer impacto de verdad que proviene de la marca es el envase, y después de la compra es el que más se recuerda.
Es el vendedor silencioso que, bien diseñado, se convierte en amigo … y en ventas. Impacta, explicita y hace cercana la marca, sugiere al producto. Desde el momento de su nacimiento como contenedor funcional llega a convertirse -si se diseña con pasión e inteligencia- en algo que los clientes quieren llevar a su casa. Un envase bien desarrollado tiene las cualidades de conectar con la gente, canalizar las expectativas del cliente y aumentar la cifra de negocio de la compañía.