El esfuerzo que supone convertir un "prospect" en cliente es mucho mayor que mantener un cliente fidelizado. Este cliente es clave en la gestión del negocio y necesita programas y acciones específicas que funcionen bajo una Estrategia de Experiencias Gratificantes que cubra: las expectativas y necesidades, los productos y servicios, el ambiente, el personal vendedor, la relación, la comunicación, el entretenimiento, los eventos, la emoción, el servicio al cliente, … Y todo esto último se convierte a la vida en el punto de venta.